El cuarto de baño ha dejado de ser una mera estancia de carácter funcional para convertirse en nuestro templo del descanso y del relax. Y es que para muchos, darse una ducha después de un duro día de jornada laboral constituye uno de los grandes placeres de la vida.

Escoger el plato de ducha y la mampara de ducha para nuestro baño son tareas a las que les solemos prestar especial atención: ya no nos conformamos con que cumplan su función básica (permitir el baño), sino que además buscamos confort, seguridad, diseño y calidad.

Pero una vez que se compra la ducha, es imprescindible saber cómo mantenerla, para que la suciedad y la cal no puedan tener cabida en el cuarto de baño.

La ducha: uno de los lugares favoritos de la suciedad y la cal

En cuestión de gustos, tanto la suciedad como la cal lo tienen claro: la ducha es su zona preferida. Ello es debido al agua que se queda estancada en la ducha y todos los productos de higiene personal de los que hacemos uso a diario, que favorecen la aparición de las manchitas de cal.

Los platos de ducha de resina y Gel Coat, tienen como ventaja que son antibacterianos, con lo que no puede aparecer moho, pero en otros platos de menos calidad, u otros materiales, sí puede aparecer y no es solo perjudicial a nivel estético (resulta dañino para los materiales con los que está hecho la ducha), sino que también puede tener graves efectos en nuestra salud, como por ejemplo la aparición de infecciones respiratorias o de piel.

El plato de ducha

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Consejos para hacer frente a la cal y la suciedad en tu ducha

Ya lo dicen: nadie nace aprendido. Por eso, a continuación le vamos a dar algún consejo para el mantenimiento de su ducha. Estos son algunos de los productos más utilizados para la limpieza de los platos de ducha:

  • Vinagre y sal: los métodos tradicionales siempre son efectivos. Y una prueba de ello es el vinagre y la sal. Así, la receta de esta solución es mezclar vinagre, sal y agua. Luego, con el uso de una bayeta impregnada en esta sustancia, frote bien todas aquellas zonas donde la cal se haya aposentado. ¡Las mamparas de ducha, los grifos y las baldosas suelen ser los lugares predilectos para la cal!
  • Amoniaco y peróxido de hidrógeno: ambos son muy eficaces para eliminar el moho (que suele presentar un color negro u oscuro) que se genera en las juntas de los platos de ducha. Es importante recordar que el amoniaco no deja de ser un producto tóxico, por lo que es muy recomendable mezclarlo con agua antes de aplicarlo sobre las superficies. Asimismo, es de vital relevancia utilizar un pulverizador, para hacer el mínimo daño a los materiales.
  • Usar ácido clorhídrico: este ácido se debe utilizar en última instancia, es decir, en aquellos casos en los que el moho y la suciedad no se hayan podido eliminar mediante otras fórmulas. Es de vital importancia que el ácido no entre nunca en contacto con la piel, por ello es obligatorio el uso de guantes durante la operación. También hay que mantener la ventilación en todo el piso o casa, por precaución.

 

No obstante, recuerde que tal y como dice aquel tradicional dicho, “vale más prevenir que curar”. Por lo que el mejor consejo de todos es ser perseverante con las tareas de limpieza de su plato de ducha.

Otra recomendación es elegir bien el plato de ducha: la calidad es fundamental si buscamos durabilidad.

En definitiva, si sigue estos consejos, ¡la suciedad y la cal lo llevan claro si quieren penetrar en su baño!

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