No existe nada más agradable que darse un largo baño envuelto entre espuma y sales aromáticas. Es cierto. Pero también es cierto que si dispones de una ducha en vez de una bañera en casa (algo más que recomendable por el ahorro y el cuidado de los recursos), existe otro detalle posterior al baño que te encantará. Coger tu cálida toalla colgada de los radiadores calentadores.

Vale, tenéis razón. Quien tenga una bañera en el cuarto de baño también podrá disfrutar de esta acogedora sensación de envolverse en las toallas colgadas de los radiadores toalleros. Pero lo que no podrán hacer es alcanzar las toallas de los radiadores eléctricos simplemente sacando un brazo entre la obertura de la mampara. Evitando así, perder ni un grado del confortable microclima que se ha creado en su interior.

Qué necesito saber para instalar radiadores toalleros en mi cuarto de baño

Espero haberos convencido de que contar con radiadores toalleros es la mejor opción para hacer de tu baño, una experiencia sensorial completa. Así que, si queréis probar de instalar un toallero, no perdáis detalle, porque es una tarea mucho más sencilla de lo que creíais. Ahora bien, si no eres demasiado manitas, no dudes en contratar a un profesional para que lo haga.

Cuando compras radiadores eléctricos, estos ya acostumbran a traer todos los accesorios imprescindibles en el montaje (soportes, tornillos, purgador y tapón). Para sustituir un radiador tradicional por un secatoallas eléctrico deberemos contemplar la necesidad de modificar las tomas de conexión a las tuberías del nuevo radiador toallero.

Si estamos de suerte, y las tomas coinciden, no habrá necesidad de realizar ninguna reforma.

Pasos para sustituir la calefacción tradicional por un secatoallas eléctrico

Antes de hacer ninguna maniobra con la válvula y el detentor, deberemos asegurarnos que la de los otros radiadores se encuentra cerrada. Si podemos aprovechar la que ya tenemos, fantástico. En este caso, lo único que debemos hacer es cerrarlos y aflojar la tuerca que les une al radiador (liberando así el agua de su interior poco a poco).

Una vez el radiador ya esté vacío, lo soltaremos quitándole las tuercas que lo unen a la válvula y al detentor desplazándolo hacia arriba. Ahora, podrá darse otra coincidencia que nos ahorrará mucho trabajo. Si la fijación de la pared coincide con los nuevos radiadores toalleros, podremos aprovecharlos sin problemas.

Cuando fijemos los radiadores toalleros a la pared en la posición correcta, procederemos a unirlo a la válvula y el detentor, roscando el purgador en la parte superior y en un lateral. En el otro lateral, incrustaremos el tapón.

Llegados a este punto, ya podremos abrir la válvula y la llave del circuito para que los radiadores toalleros empiecen a llenar sus barras de agua. Una vez abierto el detentor y conseguida la presión óptima, procuremos a cerrar de nuevo la válvula.

Ahora, solo nos queda encender la calefacción y esperar a que el cuarto de baño adquiera la temperatura deseada para crear el ambiente de baño óptimo. Si dispones de bañera, estamos seguros que disfrutarás mucho más, si se puede, de tu baño. Si por el contrario, eres más de largas duchas, ya verás como no verás el momento de salir de dentro. Y no lo decimos por permanecer bajo el grifo abierto, no. Sino porque en cuanto sientas en tu cuerpo una de las toallas que hayas dejado encima de los radiadores toalleros, te sentirás en el paraíso ¡incluso estando de pie!

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