El minimalismo es uno de los estilos más actuales en la decoración de nuestros hogares, en él imperan las líneas rectas, un orden muy cuidado, la mínima cantidad de muebles y elementos decorativos posible, y sobretodo los colores neutros, en especial el color blanco, con paredes blancas, suelo blanco, muebles blancos…

Sin embargo, cuando elegimos para la decoración de una habitación todo en colores claros y neutros, una vez acabada puede dar una sensación demasiado fría e impersonal, por este motivo puede ser una buena idea introducir una nota de color, cosa que se puede conseguir mediante muebles auxiliares o quizás mediante algún elemento textil, como una alfombra.

Un buen ejemplo sería un salón que se encuentra decorado  y amueblado en blanco, o bien en una mezcla de colores blanco y gris claro, en el que se podría romper la monotonía con una mesa auxiliar de algún color llamativo y arriesgado, como el amarillo, rojo, verde, naranja… dependiendo del gusto de cada uno, colocada junto a uno de los laterales del sofá.

Utilizando detalles y pequeños muebles de colores vistosos rompemos con el estilo imperante en la estancia, consiguiendo espacios más originales y otorgándole un toque de alegría a cualquier ambiente, y a su vez destacamos la pieza escogida, que de otro modo podría pasar inadvertida, ya que un mismo mueble en un color u otro cambia totalmente de aspecto y estilo.

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